14 feb. 2010

Proclama Contracultural y Anti-Represiva

"No me venga pues con aires de apolítico cantor:
el arte está con el pueblo o con el opresor"
(JOVALDO, 'Aclaraciones a un intelectual apolítico')


Somos un colectivo contracultural y multidisciplinario de Arte Callejero. Lo conformamos artistas que comenzamos a organizarnos frente a la persecución que viene sufriendo la cultura popular después del 2001 y más aún después de Cromañón.

Los artistas populares vimos coartados nuestros espacios de expresión en nuestra historia reciente: con las intentonas de aniquilar las asambleas populares; con el post-Cromañón vimos cerrar masivamente lugares de exposiciones independientes y los pocos que quedan nos piden altos costos para expresarnos… Es que Cromañón prendió la bengala del negocio cultural dejándonos como alternativa la cultura de los arriba: entradas carísimas para megafestivales de marcas multinacionales que nunca vamos a llegar a pagar, museos, centros culturales o pubs… todos de negocio privado, como por ejemplo La Trastienda y Acatraz (propiedades de Telerman).

La persecución a los artistas populares se manifiesta también con la gestión Macri, recientemente con la clausura masiva y desalojos de una veintena de centros culturales independientes, los cierres o enrejamiento de plazas… Todas estas situaciones, además de ser un avance claro sobre el espacio público y de acceso irrestricto, son la impronta que tienen los de arriba de convertir la cultura en un monigote de los empresarios y políticos de turno, para privatizarla y que sea de acceso excluyente, o sea, para todo aquel que lo pueda pagar.

Es contra esa cultura monigote contra la cual tomamos Revancha, contra la cual nos expresamos, contra esa cultura hueca a veces obvia y a veces disfrazada de discurso florido, abstracto e “intelectualoide” que reproduce los intereses de la burguesia y el imperialismo, al mismo tiempo que reproduce el estereotipo de artista enajenado que solo se mira el ombligo y baila al compás de las multinacionales.

Al ser además de artistas, trabajadores y estudiantes, nos hemos impuesto la tarea de mostrar un fiel reflejo de nuestra realidad, y lejos de estar mirándonos el ombligo nos proponemos crear con los pies bien puestos en la tierra, agitando y denunciando no solo la persecución de la cultura popular de la cual somos parte, sino también la avanzada represiva que se va agudizando contra el pueblo trabajador.

Mientras nuestra cultura, nuestra educación y nuestra salud se desintegran…el Presupuesto Nacional no solo ha sido desviado al pago de la deuda ilégitima con el imperialismo, también ha sido triplicado por el gobierno “nacional y popular” el presupuesto para espionaje desde 2003. En el año que se fue, la SIDE recibió 70% más de los fondos previstos por el presupuesto nacional 2009. Y el fomento a la represión preventiva no termina ahí, ya que en 2007 el mismo gobierno aprobó la Ley Antiterrorista por presión del imperialismo yanki en donde toda organización social o política que se plantee una lucha de fondo por cambiar la realidad es considerada terrorista y sediciosa. Es el mismo gobierno de los “derechos humanos” (ni siquiera de los trabajadores…) el que no desmanteló los grupos de tareas que operaron en la última dictadura militar. Así es como tenemos desaparecidos en esta democracia trucha a Luciano Arruga y a Julio López.

Si a esto le sumamos los estragos que sufre nuestro pueblo con la UCEP de Macri y la pronta puesta en práctica de la Policía Metropolitana, declaradamente Antipiquetera… tenemos, además de un cuadro complicado para la “libertad de expresión”, un avance represivo de la burguesía servil al imperialismo contra nuestras luchas y la organización del campo obrero y popular.

Como artistas populares no podemos estar ajenos a lo que padecemos como pueblo: mucho palo y poca zanahoria. Pues necesariamente allí radica el rol de la cultura popular… reflejar la historia de los de abajo, nuestra verdadera identidad, la que siempre quieren callar. Lo que padecemos, lo que reivindicamos, lo que queremos transformar. Es la defensa de nuestros intereses como explotados y oprimidos frente a la privación sistemática de nuestros derechos por parte de los de arriba. Pero el pueblo siempre se toma Revancha… ¡No nos van a callar!

¡DEFENDAMOS NUESTRA CULTURA PORQUE EN ELLA
SE REFLEJA LA HISTORIA QUE TENEMOS COMO PUEBLO!
Colectivo de Arte Callejero.

CONTRACULTURAL Y ANTI-REPRESIVO

¡EN DEFENSA DE LA CULTURA DE LOS DE ABAJO,
FRENTE A LA AVANZADA REPRESIVA DE LOS DE ARRIBA!

EL OLVIDAU

De tu palo soy
hijo de tu cuero
soy el olvidao
en la alcancía del tiempo
el que se quedó de pie
poniéndote el pecho.

Flor obrera soy
silvestre de espuma
cuando el tren se va
miro en las vías la luna
pensando talvés
mi pago encuentre fortuna.

Mi bofe se hinchó
cuando repartieron
de mí no se acuerdan
dicen que nunca me vieron
qué, no soy de aquí
que ya no tengo remedio.

Soy el olvidao
el mismo que un dia
se puso de pie
tragando tierra y saliba
camino hacia el sol
para curar las heridas.

Una herida soy
buscando el salario
maestro de pie
cuidando a pichones blancos
que maduraran
iluminando a tu pago.

Soy el que quedó
en medio los ranchos
guacho del fiao
a mate guiso inventado
hambre y revelión
fueron creciendo en mis manos.

No quiero de más
quiero lo que es mío
almas o trampiao
voy a torcerle el destino
levántate cagón
que aquí canta un argentino.

Soy el olvidao
el mismo que un dia
se puso de pie
tragando tierra y saliba
camino hacia el sol
para curar las heridas.

EL OLVIDAU (chacarera)
Mercedes Sosa
Composición: Duende Garnica

DUENDE GARNICA
Este santiagueño que hace 14 años vive en Buenos Aires es uno de los autores más lucidos de hoy. Garnica (de 42 años) no se considera poeta, sino autor de coplas nuevas. Mercedes Sosa le dio su bendición cuando cantó en los escenarios del mundo su Chacarera del olvidau. Canciones de su autoría como La plañidera, Náufrago en la Capi, Chacarera del milenio o Aguante bailecito son herederas de Jacinto Piedra y Tejada Gómez. "Ellos, como Macedonio Fernández, Roberto Arlt, Sixto Palavecino, nos han dejado un saber del que nos alimentamos -dice-. Somos el eslabón que está queriendo unir esta vértebra rota del canto popular durante la dictadura. Somos nosotros los que tenemos que levantar esta propuesta como emisores de esta realidad